jueves, 27 de octubre de 2016

Arrojado a la transparencia del mundo

El que se busca ha sido invitado al ahora.
(...)
El que se busca santifica el instante.
El que se busca se ofrece a la intemperie.
(...)
El que se busca no sufre compañía.
(...)
El que se busca se alimenta de la nada.
El que se busca aprende de su estómago.
(...)
El que se busca se postra ante el azar.
(...)
El que se busca se sacia de su necesidad.
(...)
El que se busca se convierte en lenguaje.
(...)
El que se busca camina junto al viento.
(...)
El que se busca no volverá a por sus canicas.
(...)
El que se busca descubre una estructura.
(...)
El que se busca descansa en el olvido.
(...)
El que se busca se deja iluminar por la sombra.
(...)
El que se busca ha incendiado el silencio.
(...)
 El que se busca está protegido por la sombra.
(...)
El que se busca añora la transparencia.
(...)
El que se busca anda ebrio de pérdidas.
(...)
El que se busca ya no puede volver.
(...)
El que se busca desciende a lo más alto.
(...)
El que se busca no deja de pasar.
(...)
El que se busca se olvida de sus huellas.
(...)
El que se busca se expone a la ternura.
(...)
El que se busca hace fértil al mundo.
(...)
El que se busca no tiene donde ir.

Taneda Santôka


miércoles, 21 de septiembre de 2016

como una flor en SOLedad

Recuerda que, a pesar de lo que digan los diccionarios, la solitud (sentirse solitario) y la soledad no son sinónimos. No es una cuestión de lenguaje; es algo existencial. Sentirse solitario es negativo, te falta algo; la soledad es positiva, has encontrado algo.

El ignorante busca al otro porque lo necesita: es menesteroso y codicioso. Se agarra al otro y se aferra a él, pues siempre tiene miedo de que el otro le abandone. Los maridos tienen miedo, las esposas tienen miedo, los padres tienen miedo, los hijos tienen miedo y todo el mundo tiene miedo. Sentirse solitario es una herida y la soledad es como una flor. Sentirse solitario es enfermizo - Soren Kierkegaard la llamó «enfermedad que lleva a la muerte»-, y soledad es vida, vida en abundancia; es salud. Mi propia experiencia es que no hay mayor placer que estar solo; el placer del amor es secundario, y sólo es posible cuando has conocido el placer de estar solo, pues sólo entonces tienes algo que compartir. De lo contrario, dos mendigos que se encuentran y se aferran el uno al otro no pueden ser felices. Se harán sufrir mutuamente porque cada uno esperará, en vano, que el otro le satisfaga.


Osho

lunes, 12 de septiembre de 2016

reCOrdando

No le recuerdes al mundo que está enfermo y en problemas, recuérdale que es bello y libre
Mooji

viernes, 2 de septiembre de 2016

abriendO

No es que la gente no vaya a traicionarte. No es que no vayan a romperte el corazón una y otra vez. Abrirse a lo que está presente puede ser desgarrador. Pero deja que se te rompa el corazón porque, cuando así ocurre, el corazón sólo revela un núcleo de amor irrompible.
Abrir tu corazón significa detener el esfuerzo de cerrarlo.
Gangaji

miércoles, 31 de agosto de 2016

El mensaje del árbol

Donde quiera que el observador ponga su atención encuentra el árbol bajo sus diferentes representaciones o nombres, siempre el árbol, tratando de explicar, tratando de dar un sentido a la vida en la Tierra. 

Antoni Llorens



lunes, 29 de agosto de 2016

Conciencia emocional

Toda emoción
sigue ordenadamente una pauta,
obedece a un dictado,
interpreta concienzudamente la vida.

Siempre nos dice algo
sabroso y repentino
sobre la realidad que examina.

Tiene rigor de axioma,
pero no sólo es eso,
deduce sin titubear,
no vacila como la claudicante razón,
menesterosa, torpe, indecisa.


Carlos Bousoño

jueves, 25 de agosto de 2016

dentrO

Todos formamos parte de un vasto "holomovimiento". La separación es verdaderamente una ilusión.


vibrando sIN cesar

El tejido de nuestro universo es un laberinto multidimensional muy rico, entrelazado, dentro del cual las cuerdas del universo se retuercen y vibran sin fin, emitiendo con su latido rítmico las leyes del cosmos.

Brian Green

miércoles, 17 de agosto de 2016

saliendO



La atracción de culpar surge en la primera infancia, como un hecho cotidiano en el aula, el patio de recreo o en casa con los hermanos. Culpar es el tema central de los interminables procesos judiciales y demandas característicos de nuestra sociedad. En realidad, culpar solo es otro de los programas negativos que hemos permitido que nuestra mente adquiera, porque nunca nos hemos parado a cuestionarlo. ¿Por qué algo siempre debe ser un <<fallo>> de alguien?¿Por qué introducir el concepto de que hay algo <<malo>> en la situación? ¿Por qué debe uno de nosotros estar equivocado, ser malo o culpable? Lo que en un momento dado parecía una buena idea pudo no haber salido bien. Eso es todo. Los acontecimientos desafortunados, simplemente, sucedieron. 
Para superar la necesidad de culpar, es necesario ver la satisfacción secreta y el placer que obtenemos de la autocompasión, el resentimiento, la ira, y las excusas que nos damos a nosotros mismos, y empezar a entregar todas estas pequeñas recompensas. El propósito es pasar de ser una víctima de nuestros sentimientos a elegirlos. Si nos limitamos a reconocerlos y observarlos, comenzaremos a desarmarlos y a entregar las partes que los componen. Entonces estaremos ejerciendo una elección consciente. De esta manera, hacemos un movimiento importante para salir de la ciénaga de la impotencia.


Dr. David R. Hawkins

jueves, 28 de julio de 2016

martes, 19 de julio de 2016

... como los pájaros del bosque...

A la humildad a veces le falta sencillez debido al desdoblamiento que supone. Juzgarse es tomarse demasiado en serio. El hombre sencillo no se plantea tantos problemas con respecto a sí mismo. ¿Quizá sea porque se acepta tal y como es? Sería demasiado decir. No se acepta ni se rechaza. No se interroga, no se contempla, no se considera. No se alaba ni se desprecia. Es lo que es, sencillamente, sin rodeos, sin afectación, o más bien -ya que ser le parece una palabra demasiado importante para una existencia tan pequeña- hace lo que hace, como cada uno de nosotros, pero no le parece que sea tema de conversación, de comentarios, ni siquiera de reflexión. Es como los pájaros del bosque, ligeros y siempre silenciosos incluso cuando cantan, incluso cuando se posan. Lo real es suficiente para lo real en sí mismo. De ese modo, el hombre sencillo es un individuo real reducido a su más simple expresión. ¿Es el canto su más simple expresión?. En ocasiones es el canto; la mayoría de las veces, el silencio; y siempre la vida. El hombre sencillo vive del mismo modo que respira, sin más esfuerzos ni gloria, sin más consecuencias ni oprobio. La sencillez no es una virtud que se añada a la existencia. Es la propia existencia en la medida en que nada se añade a ella. Por consiguiente es la más ligera de las virtudes, la más transparente y la más escasa. Es lo contrario de la literatura: es la vida sin frases y sin mentiras, sin exageración, sin grandilocuencia.
Andrè Comte-Sponville

Esta forma en que viajo es sólo una pequeña parte de Mi

Una tarde de otoño me encontraba en un parque, absorto en la contemplación de una hoja muy pequeña y bonita en forma de corazón. Su color era rojizo y casi colgaba de una rama, de la cual parecía que estuviese a punto de caer. Estuve mucho tiempo con ella y le hice muchas preguntas. Supe que la hoja había sido la madre del árbol. Normalmente, pensamos que el árbol es la madre y que las hojas son los hijos, pero al mirar la hoja vi que también era madre del árbol. La savia que toman las raíces no es más que agua y minerales, que son insuficientes para nutrir al árbol, de manera que éste distribuye la savia a las hojas. Estas se encargan de transformar esta savia rudimentaria en savia elaborada y, con ayuda del sol y del gas, enviarla de vuelta para nutrir al árbol. Además, como la hoja se une al árbol por un tallo, es fácil ver la comunicación entre ambos.
Le pregunté a la hoja si tenía miedo porque el otoño había llegado y las otras hojas empezaban a caer. La hoja me dijo: "No, no tengo miedo. Durante toda la primavera y el verano estuve muy viva. Trabajé y ayudé a nutrir al árbol y gran parte de mí misma se encuentra en este árbol. Por favor, no digas que sólo soy esta pequeña forma, porque la forma de hoja es sólo una pequeña parte de mí. Soy todo el árbol. Sé que estoy en el árbol y que, cuando vuelva a la tierra, continuaré nutriendo al árbol. Es por eso por lo que no me preocupa. Cuando deje esta rama y surque el aire hasta la tierra, saludaré al árbol y le diré "hasta pronto".

Thich Nhat Hanh