lunes, 3 de septiembre de 2018

Entender el Viaje (O48)

Venimos de una esfera, un vientre materno de donde surge una vida que no es más que un viaje cósmico, un polvo de estrellas que hace un viaje. No solo cuando nacemos y morimos, es un viaje de muy atrás, que tiene puntos en común con muchos otros seres humanos…Nuestro viaje no es solo histórico sino que contiene billones de años de historia que están en nuestros genes, nuestra estructura mental y que constituyen nuestra espiritualidad. Se necesita entender bien de qué se trata porque quien no hace ese ejercicio, entonces vive mal el viaje; vive frustrado, con un existencialismo que lo angustia. Cuando uno entiende de dónde viene, de este proceso cósmico y que todo el universo está dentro de nosotros, que somos un pedacito del todo y que con nuestra existencia le estamos ayudando al Universo a que cumpla su destino -aunque seamos solo un granito de arena- pues ya es más fácil entender el viaje que hacemos.


Jiménez Deredia 

miércoles, 29 de agosto de 2018

Actualizar la forma: adaptar el continente al contenido

Hay muchos modos distintos en que decimos que una cosa existe: una ley, una piedra, una nación, una guerra, un personaje de una comedia, un dios de una religión a la que no nos adherimos, un dios de una religión a la que nos adherimos, un gran amos, un número...; cada uno de estos entes «existe» y «es real» en un sentido diverso de los demás. Podemos preguntarnos en qué sentido algo existe o no (Pinocho existe como personaje literario, no en el registro civil), o si una cosa existe en un determinado sentido (¿Existe una regla que prohíbe enrocar después de haber movido la torre?). Preguntarse en términos generales «qué existe» o «qué es real» significa únicamente preguntarse cómo queremos utilizar un verbo y un adjetivo. Es una pregunta gramatical, no una pregunta sobre la naturaleza.
La naturaleza, por su parte, es la que es, y nosotros la vamos descubriendo paso a paso. Si nuestra gramática y nuestra intuición no se adaptan a lo que descubrimos, no pasa nada: tratemos de adaptarlas.
La gramática de muchas lenguas modernas declina los verbos en «presente», «pasado» y «futuro». No es adecuada para hablar de la estructura temporal real del mundo, que es más compleja. La gramática se formó a partir de nuestra experiencia limitada, antes de que nos percatáramos de su imprecisión a la hora de captar la rica estructura del mundo.

Carlo Rovelli



Masas peligrosamente razonables (O23/+43)

¿Sigue confiando en la razón? No, ya no confío en la razón porque los totalitarismos nos han enseñado que los malos instintos pueden matar a miles, a decenas de miles, pero solo la razón puede matar a millones, porque la ideología basada en el pensamiento racional establece que matar es correcto. La maldad puede matar a unos pocos, pero es la persuasión, el llamamiento a la razón, lo que te puede llevar a hacer cosas mucho más terribles.
¿Y cree en algo que pueda hacer mejor a la gente? Es una pregunta difícil. ¿Tengo que creer en algo?
Fragmento de una entrevista a Agnes Heller

Crear un campo de fuerza conectado para Crecer


Vivimos por tanto en un «campo morfogenético»* carente de respeto del que, como siempre, son precisamente los niños los que se ven más afectados, ya que ellos a lo largo de todos sus años de desarrollo están inexorablemente sometido a las leyes de la naturaleza. Es decir, que son especialmente sensibles si les tratamos como objetos en lugar de como sujetos, si bien, al mismo tiempo tienen aún fuerza para defenderse de tales ofensas y para darnos sin cesar una señal cuando algo en nuestra atención no va bien. Los niños tristes, abatidos, que se pegan a nosotros, miedosos, hiperactivos, agresivos, sabelotodos y tensos nos dan señales de alarma. Podemos ir con estos niños al médico, hace que se sometan a un tratamiento psicológico, podemos adaptarlos a nuestra irrespetuosa sociedad con todo tipo de psicofármacos o de condicionamientos, pero antes o después deberemos correr las consecuencias.
O por el contrario, podemos decidir respetar los procesos vitales y abogar por un proceso de aprendizaje y de crecimiento que incluya en igual medida a adultos y a niños. En medio de un ambiente irrespetuoso, cada uno de nosotros puede crear un nuevo «campo morfogenético» consigo mismo y con su «prójimo», en lugar de someterse al campo de fuerza de un medio ampliamente hostil y de seguir ciegos su tendencia. Como este campo de fuerza actúa sin ser visto, como un campo magnético, necesitamos un grado elevado de presencia y de atención incluso en las situaciones más irrelevantes, como si tuviéramos que orientarnos en la oscuridad. La tendencia general de aquello que «se hace normalmente» está caracterizada por la directividad, es decir, actuar permanentemente desde fuera hacia dentro. Las situaciones son «resueltas». Los problemas se solucionan de forma que el que actúa desde el exterior impone su voluntad usando las técnicas más variadas.



* Término que procede de Rupert Sheldrake

Rebeca Wild

viernes, 3 de agosto de 2018

Atrapado en esa falsa identidad de 'mi'

(...) trabajamos debido a conceptos abstractos como el estatus, el prestigio, el deber, la seguridad…, cosas en las que supuestamente hemos de creer, ya que todo el mundo parece creer en ellas. ¿Nos hemos preguntado alguna vez si nosotros creemos en ellas y por qué?
Somos adictos a objetos materiales, a sustancias, a sistemas de creencias, a otras personas, pero en la raíz de todas estas adicciones está nuestra adicción principal: la adicción a nosotros mismos. Somos adictos al relato de “mí”. Somos adictos a mantener esa imagen de nosotros y a defenderla a muerte, a realizar trabajos constantes en esa imagen, a mejorarla, comparándola y contrastándola con otras imágenes; a crear la imagen perfecta, a completarla antes de morir y a asegurarnos de que los demás tengan esa imagen de nosotros incluso después de que hayamos muerto. En este sentido, todos somos adictos, nos guste o no, tengamos o no un diagnóstico clínico de adicción.

Jeff Foster


lunes, 23 de julio de 2018

lunes, 16 de julio de 2018

Redescubrir al Niño (36)

Una ciudad, si es realmente una ciudad, tiene un ritmo muy complejo, basado en muchos tipos de movimiento: humano, mecánico y natural. El primero está paradójicamente suprimido, el segundo tiránicamente enfatizado, el tercero inadecuadamente expresado.

Con ruedas o sin ruedas, el hombre es esencialmente un peatón. Si realmente quiere serlo, si llegará a serlo de nuevo, o si ya no lo quiere ser más, es bastante arbitrario. ¡Lo es! ¡La acera (sidewalk) se refiere a lo que se refiere (‘side’ + ‘walk’)! Satisfacer las necesidades del peatón significa satisfacer las necesidades del niño. Una ciudad que pasa por alto la presencia del niño es un lugar pobre. Los movimientos de ésta serán incompletos y opresivos. El niño no puede redescubrir la ciudad a menos que la ciudad redescubra al niño.

Aldo Van Eyck

La mente es un verbo (47)

Quisiera defender la idea de que la arquitectura es también un verbo, dado que su verdadera esencia es siempre una invitación a la acción. Es esta tendencia verbal hacia una búsqueda y una exploración activas lo que une a la arquitectura y a la mente humana. La arquitectura es siempre una promesa, una propuesta de orden, predictibilidad y seguridad humanas. 

Juhani Pallasmaa

miércoles, 11 de julio de 2018

Aprendizaje animal

La vida social tiende a formar y educar al ser humano, pero generalmente al precio de una deformación y perversión simultáneas. Por eso la sociedad civil no es nunca ideal, es siempre una mezcla de bien y mal, y siempre tiende a presentar su mal como una forma de bien.

Thomas Merton

Sabiduría en el Acercamiento (O19)

La comprensión es la conciencia despierta de que todas las cosas dependen unas de otras. 

Thomas Merton

martes, 10 de julio de 2018

Iluminar (u oscurecer: engendros de la razón extralimitada)

Pero lo que nos motiva en la vida no son argumentos racionales. La razón sirve para aclararse las ideas, para detectar los errores. Pero la propia razón nos enseña que los motivos por los que actuamos están inscritos en nuestra estructura íntima de mamíferos, de cazadores, de seres sociales: la razón ilumina esas conexiones, no las engendra. No somos de entrada seres razonables. Quizá podamos llegar a serlo, más o menos, en segunda instancia; pero lo que nos guía en primera instancia es la sed de vivir, el hambre, la necesidad de amar, el instinto de encontrar nuestro sitio en una sociedad humana… Esa segunda instancia ni siquiera existe sin la primera. La razón arbitra entre instintos, pero utilizando los propios instintos como criterios primeros de arbitraje. Da nombre a las cosas y a nuestra sed, nos permite rodear obstáculos, ver cosas ocultas. Nos permite reconocer estrategias ineficaces, creencias erróneas, prejuicios, de los que, por cierto, tenemos una innumerable cantidad. Se ha desarrollado para ayudarnos a saber cuándo las huellas que seguimos, creyendo que nos llevan al antílope que queremos cazar, en realidad resultan ser las huellas equivocadas. Pero lo que nos guía no es la reflexión sobre la vida: es la vida.

Carlo Rovelli

lunes, 2 de julio de 2018

¿Dónde están los 'malos'? (O26)

Los descubrimientos de la teoría cuántica y de la relatividad, es decir, de la nueva física, que señalan que no hay objetividad y que somos nosotros mismos, por la calidad y modo de nuestra percepción, quienes generamos y creamos la realidad tal y como ella se desenvuelve, implican una ruptura epistemológica radical con la percepción mecanicista anterior. No podemos interpretar, entender el mundo y hablar de él, sin examinarnos, sin llegar a entendernos a nosotros mismos... Es esta conciencia la que nos obliga a examinar dentro de nosotros mismos las fuentes de la violencia y a descubrir estilos de vida cualitativamente distintos.


 Joost Kuitenbrouwer